lunes, 3 de agosto de 2009

VI Congreso Internacional de Psicología



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Adolescencia, Tecnología e Incomunicación.
Julio César González Morales.
Doctor en Ciencias Psicológicas.
La adolescencia ha sido considerada históricamente como una etapa difícil, contradictoria, problemática.
Es frontera que separa y une al niño que fuimos del adulto que aun no somos.
Momento de confrontación de procesos: externos e internos; biológicos y psicológicos; superficiales y profundos; maduros e inmaduros; adaptados e inadaptados.
Es tiempo de configuración y reconfiguración de subjetividades.
Reafirmación de la identidad y del concepto de sí mismo, en contraste con el de ellos mismos.
Erupción de la independencia en la interdependencia, unidad y quiebra entre el yo y el nosotros.
Es una crisis normativa donde todo se cuestiona y cambia.
Cada época, produce sus propios adolescentes
Alguien dijo que los jóvenes se parecen más a sus tiempos que a sus padres.
Las nuevas generaciones de hoy no se parecen tanto a las de hace 20 años.
Vivimos la época de la adolescencia de la tecnología y los adolescentes se apropian de ella para cambiar el mundo.
El cambio del mundo puede ser, sin embargo, para bien o para bien.
¿Algunos procesos sociales actuales en los que inevitablemente se ven implicados los adolescentes?
Transformación de las experiencias educativas.
Cambios de los medios y formas de apropiación de la cultura.
Diversificación de los objetos de adicción.
Modificación de los sistemas de valores, hábitos, costumbres.
Dinámica diferente en los patrones de relaciones interpersonales y sociales.
Diversificación de las prácticas y las orientaciones sexuales.
Transformación del campo de las expectativas laborales.
Complicaciones para la construcción de proyectos de vida.
Incremento de la violencia social.
Todo ello matizado en un contexto de profunda Recesión económica que impacta poderosamente la vida cotidiana.
Estos procesos en sus versiones positivas y negativas están atravesados por el factor Comunicación y están mediados hoy inevitablemente por la tecnología.
La gran paradoja consiste en que en la misma medida en que se desarrollan los medios y se incrementan supuestamente las posibilidades tecnológicas de comunicación, crecen y adquieren matices diversos los síntomas de la incomunicación humana.
El SIH fragmenta al individuo y obstruye la formación del sujeto interactivo.
Debilita la estructura y dinámica subjetiva de los grupos primarios reales: familia, grupo escolar, grupos de amigos, colectivo laboral a favor de estructuras de agrupaciones virtuales que satisfacen en apariencia y solo temporalmente las necesidades humanas más elevadas.
Se produce así, una disociación entre las necesidades más importantes y los objetos sociales que las satisfacen, provocando desintegración social, que estará siempre acompañada de una gran variedad de síntomas de desintegración personal, es decir, despersonalización que se expresa en comportamientos patológicos diversos.
Se precisa de la toma de conciencia ante este peligro, y la articulación de un grupo de medidas orientadas a la educación de las personas para el uso adecuado de las tecnologías.
Las tecnologías no son ni buenas ni malas. Sus efectos e impactos dependerán de lo que hagamos nosotros con ellas y de no abandonarnos fatalmente a lo que puedan hacer ellas con nosotros.
Se impone el desarrollo de programas sociales orientados a la Educación para la comunicación, es decir, para la formación en los adolescentes, desde la escuela, de las competencias auténticamente comunicativas que le permitan estructurar y fortalecer su sistema de relaciones sociales reales, con independencia de cuanto pueda este diversificarlas con otras relaciones virtuales.
Una educación para la interacción basada en valores tales como:
Respeto
Interacción
Comprensión
Indagación
Colaboración
Autoexpresión
Se deben fomentar, además, otras vías no escolarizadas para el desarrollo de tales competencias.
En ocasiones los medios contribuyen al desarrollo del SIH como puede verse en el siguiente video.
Reitero el llamado de la comunidad de profesionales de la Psicología, educadores, trabajadores sociales y a toda la sociedad en su conjunto a desarrollar programas que contribuyan a la educación de la población para una comunicación realmente edificadora y al uso de las tecnologías para fines verdaderamente humanos y no mercantiles.
Muchas gracias!!!!.